Desde el momento en el que pones un pie en Oriente Medio, la convergencia de culturas es evidente. En un tren que lleva pasajeros desde Tel Aviv – Yafo (la ciudad moderna) hasta la Ciudad Santa de Jersalén, los extranjeros podemos visualizar una gran amalgama o mosaico de religiones, vestimentas y costumbres.
Al llegar a la Ciudad Santa, el «mélange» cultural es aún más notorio. Esta ciudad, de poco más de 125 km2, alberga las tres mayores religiones del mundo: El Cristianismo, el Islam y el Judaísmo. Sus habitantes han logrado adaptarse unos a otros y, al recorrer las pequeñas calles de este lugar, nos vamos topando poco a poco con el lado musulmán, el cristiano, el armenio y el judío, todos ca mundos de distancia y a la vez, extrañamente unidos.
Esto es Oriente Medio, una explosión cultural